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La voz global: voz de mujer

 

Este 8 de marzo el mundo paró, las mujeres paramos. El mundo se detuvo porque nosotras lo decidimos ¿qué puede significar parar además de un impacto, una huella que señala una fractura, una serie de fracturas? ¿Alrededor de qué giró nuestro paro, en medio de qué acontecimientos? ¿Cómo podemos nombrarlos, si es que podemos nombrarlos de una sola forma? Respuesta obvia para nosotras, las palabras: desigualdad entre los sexos. Detrás y frente a estas palabras, que tanto nos hemos esmerado por proyectar, se encuentran una serie de estructuras-ataduras y consecuencias fatales que conviven y continuarán en comunidad a menos que no solo todas mujeres paremos, sino todas las personas. Por ello, una importancia certera radica en hacernos preguntas sobre la desigualdad en diversas dimensiones, a través de una serie de contextos, por ejemplo ¿qué está pasando en el mundo en relación a las desigualdades que se establecen entre hombres y mujeres? A más de 20 años de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres de la Asamblea General de las Naciones Unidas: 1 de cada 3 mujeres sigue viviendo violencia física o sexual ¿Qué está pasando en nuestro país? ¿Qué leyes se están promoviendo para erradicar la violencia contra las mujeres? ¿Cuáles faltan? ¿Cuáles se aplican? ¿Cuáles requieren una revisión? Es que las mujeres paramos, sí, pero no paramos por algo a lo que no podamos acercarnos a través del lenguaje, sin embargo, tampoco paramos por algo que pueda enlistarse completa y secuencialmente con un inicio y un final. Paramos para manifestarnos en contra de TODAS  las maneras en que se manifiesta la desigualdad, son tantas. Entonces, no es suficiente solo con nombrarlas o creer que las conocemos, sino preguntarnos por la forma en la que operan y escuchar, escuchar con mucha atención las fracturas que vamos construyendo con nuestros cuestionamientos.

 

¿Qué pasó el 8 de marzo del 2017? Una ruptura, precisamente, un paro internacional de mujeres que hace visible tantas realidades como mujeres que pararon y que no pararon, a pesar de sus deseos e intentos, pero en cada una de nosotras, quienes estuvimos conectadas al movimiento de una u otra forma, hubo un impacto, un eco que se propagó hacia afuera, pero también hacia adentro. Esto mismo, habla de otro cuestionamiento ¿Qué pasa en relación a las desigualdades que se manifiestan entre mujeres y hombres en nuestra ciudad, en nuestra casa, en nuestro propio cuerpo? A todo esto hay que abrir la percepción y conectar todos los órganos posibles: Los ojos, la lengua, el sistema circulatorio y nervioso, para sentir, pero también para decir, denunciar y transformar.

 

El 8 de marzo del 2017 pasó algo muy similar a lo que ocurre diariamente, desde hace muchos años, mujeres de todo el mundo alzamos la voz para exigir la garantía de nuestros derechos, todos los días lo hacemos al unísono, desde nuestros diversos campos de acción porque todo lugar es un lugar para el activismo. Quizá haya una sola diferencia, una que es invaluable, poderosa: este ocho de marzo no se trató del uso de nuestra voz al unísono, sino de la consciencia de nuestra voz como un enunciamiento global, real, incuestionable.

 

Todas las mujeres, todos los derechos.

 

Melissa García Aguirre*
Fotografías: Estanislao Santos 

 

 

*Melissa García Aguirre (1987 Monterrey, México) es licenciada en Artes Visuales y cuenta con una maestría en Trabajo Social por la Universidad Autónoma de Nuevo León, institución en la que también se ha desempeñado como catedrática. Ha presentado su trabajo artístico en distintas ciudades de México y países como Venezuela, Brasil, Chile, Argentina, España, Francia, República Checa, Italia y Chipre. A colaborando, como arte terapeuta, la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano y el Departamento de Psiquiatría del Hospital Universitario dependientes de la UANL, El Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, Save the Children México y Safe Haven Tarrant County Arlignton, TX, USA. Fue creadora de la Bienal de Arte de Performance HORASperdidas en la cual participó como curadora hasta el 2012. Actualmente se desempeña como gestora de programas formativos vinculados a la producción artística y la interdisciplina, a los estudios de género y el activismo feminista, así como a la continuación de su producción artística personal.

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