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El jardín recuperado
Luis Eduardo Martínez

Exposición de escultura sustentable a partir de maderas de obra recuperadas del Microcentro de la Ciudad de Buenos Aires.

Del 6 al 30 de septiembre
Jardín Botánico “Carlos Thays”
Av. Santa Fe 3951 – CABA

“Cada pieza de madera recuperada proviene de una biografía, sus vetas, nudos y texturas acunan un itinerario, un paisaje, una memoria que surgió del misterio oscuro de la tierra hacia el contacto con el cielo y sus fenómenos. Un vaso comunicante entre la vida inorgánica oculta, imperceptible, y la majestuosidad del cosmos.
Al recuperar y reutilizar estas maderas desechadas en procura de un objeto artístico busco también comunicarme con esta memoria, develar y aunarme a la propuesta inscripta en sus vetas, iniciar cada vez un nuevo aprendizaje.
Gracias a este proceso hoy puedo sostener que el paraíso perdido no es un estado ideal que sacrificamos en el pasado, sino una potencialidad viva en el presente a partir del compromiso humano con el cuidado ambiental.”


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Acerca de la locación

La exposición tendrá lugar en el invernáculo mayor del Jardín Botánico, un asombroso espacio de estilo art nouveau donde crecen y se reproducen plantas exóticas tropicales. Se eligió este particular entorno precisamente por reunir cualidades de diseño y servicio, ya que integrado a la vida del jardín, es a la vez un espacio de contemplación y de acción. Y este es el profundo sentido del arte y del diseño sustentable: crear objetos que invitan al dinamismo, a la acción, al compromiso y al cambio.

Sobre los materiales

“La mayor parte de las maderas recuperadas provienen de obras en construcción o demoliciones, gestos contrapuestos y de alguna manera complementarios. Mi atelier se encuentra en el Centro de la Ciudad de Buenos Aires, donde abundan las grandes construcciones y continuamente se reforman edificios y departamentos. Por lo tanto mi trabajo se focaliza en las particularidades de esta zona, donde cada día se echan en contenedores miles de piezas de madera que han servido como el primer esqueleto de los edificios contemopráneos.

Es notable que aún en nuestro tiempo las obras de construcción comiencen irguiendo maderas, como antaño, repitiendo ese gesto a partir del cual las antiguas comunidades nómadas se asentaron y desarrollaron cultura en torno al árbol, al tótem, al Axis Mundi. Ese gesto fundante, acompañado del desarrollo de la agricultura permitió a nuestra civilización dar un salto infinito, abrirse a sus potencialidades hasta entonces ocultas. Sin embargo, hoy en día, luego de cumplir su función inicial como “apuntaladoras”, a menudo sucede que las maderas son arrojadas con indolencia, como si se tratara de meros estorbos, de desperdicios. Al tomar esas mismas maderas y transformarlas en esculturas/tótems que irradian a su entorno un gesto de asombro, busco devolver al corazón del hogar, aquellos árboles que fueron arrancados de su hábitat, explotados como recursos y arrojados luego a la intemperie y la destrucción. No quiero disimular el origen de las maderas que recupero, quiero partir de su memoria de árbol y de su memoria de objeto utilitario, y retornarlas integradas. Mi tarea es acompañar, tanto en las maderas de obra/demolición como en las maderas de deriva el primer “gestus” escultórico provieniente del trabajo de los obreros y de las fuerzas de la naturaleza.”

Acerca de Luis Eduardo Martínez

El fluido entretejer de una experiencia poética vital es el punto de partida que lo llevó a estudiar teatro y teatro de objetos, y desde allí ahondar en la danza, la performance y el land-art. Actualmente centrado en la realización de objetos y esculturas descubre en esta disciplina la posibilidad de plasmar un gesto poético inmerso en las leyes y desafíos del mundo, cercano al cuerpo y a los ritmos del entorno.

Agradecimiento especial Al Jardín Botánico Carlos Thays


“Cuando somos capaces de recuperar lo olvidado, de traer hacia nosotros nueva vida, de componer, sanar, rehabilitar lo que ya se daba por perdido, de dar una nueva oportunidad, una nueva esperanza de construir una renovada visión de ver y hacer cada cosa en nuestra vida, nos topamos con la maravilla de que existen muchos otros seres sobre esta tierra, en nuestra misma sintonía, con unas ganas profundas de volver a la vida en nobles materiales cuando todo se daba por muerto, por finalizado, creyendo que no había mas nada después del fin.

Esta muestra nos invita a tener la valentía de observar, de contemplar mas allá de lo evidente, mas allá de las palabras, mas allá de las formas, a ver con tal claridad la naturaleza y alma de todo lo que nos rodea; y mas aún, poder cultivar para siempre en el cuerpo y la forma de estos pequeños seres recuperados un milagro, una nueva esperanza.

Es permitirnos volver a sentir nuestro músculo cardiaco, respirar profundo, y entender que podemos recuperar todo lo que por vencidos creímos perder en algún momento, nos invita a conectarnos con nuestra naturaleza mas profunda, con nuestro pulso mas primitivo, con nuestro sentir mas humano.

Una noble y tierna invitación a nuestros sentidos, a los aromas del jardín, a sus texturas, a su tiempo, a su infinita tranquilidad y vida, la cual Eduardo activa con sus preciosos y poderosos seres escultóricos, a los que les da vida, gracias a su profundo sentido natural, respetando cada veta, cada distancia, cada dibujo, cada dirección propia de la madera, del material esencial ese que nos convoca a una nueva esperanza, a una nueva oportunidad en esta vida.”

Paulina Ellahueñe, Escultora.
Santiago de Chile.
2014

 

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