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Entrevistamos a Wide Night, productora de Arte Erótico acerca de su última producción,  “Frecuencia Onírica”, Obra multisensorial de Arte Erótico.


¿Cómo se gestó este proyecto?

Esta obra es fruto de una serie de experiencias sensoriales que nacieron con la marca Wide Night hace cuatro años. Empezamos Felicitas Plos y Samanta Lukesch a definir el erotismo y reflexionar acerca de sus límites. Investigamos mucho y nos dimos cuenta que la respuesta estaba en sensibilizarnos a lo que a cada una le gustaba.

Creamos un concepto de marca que busca profundizar la interpretación del erotismo a nivel cultural. “Wide” en inglés significa amplio, extenso y la idea fue trasladar este concepto a un espacio artístico de encuentro y aceptación en el que cualquier persona pudiera sentirse seducida, cómoda y estimulada a la vez.

Sabíamos que la fusión de diferentes lenguajes artísticos era el rasgo principal de nuestras experiencias. En el arte mismo está el deseo, la creatividad bruta, disponible. Una energía “a punto caramelo” que necesita ser transformada para comunicar a través de un texto literario, una danza, una escena teatral.

En el 2016 se sumaron al equipo Max Cargnello, Valentina Lecuona y Valentina Rodríguez para producir la obra y crear el guión final de “Frecuencia Onírica”. Estrenamos en diciembre de ese año en una casona antigua de Buenos Aires y a partir de ahí la obra siguió creciendo y hoy ya participaron más de 450 personas.

Al ser esta la tercera temporada, próxima a la última función este Sábado 23 de Septiembre . ¿Qué variantes fueron realizando?

Cada vez que termina una función, enviamos una serie de preguntas a los participantes para conocer cómo vivieron la experiencia. Este material es muy valioso para la producción. “Juntamos” las sensaciones de la gente con las nuestras y ajustamos detalles. Por ejemplo, en la primera temporada, la mayor parte del contenido era gay porque buscábamos transmitir apertura y liberación. A partir de algunos comentarios lo modificamos y hoy es más heterogéneo en cuanto a la variedad de fantasías representadas. Estamos constantemente transformando el contenido: es una obra muy “viva”.


¿Qué características buscan en el lugar elegido para la obra?

Los dos rasgos esenciales son que el espacio no tenga butacas fijas, ya que el público comparte el espacio escénico con los artistas; y por otro lado que se pueda generar oscuridad total, porque la dinámica juega mucho con este recurso.

¿Los actores tenían experiencia previa en este estilo de espectáculos? ¿Van cambiando los mismos en las diferentes temporadas?

La mayoría no tenía experiencia en trabajar con este nivel de exposición y muchos se acercaron por este motivo, para explorar y desafiar su profesión. Esto nos encanta, en los ensayos por ejemplo, trabajamos mucho la conexión entre los actores, los límites y la sensualidad en cada uno. Nos interesan las sensaciones genuinas y buscamos no caer en lugares estereotipados o explícitamente sexuales.

Algunos actores siguen con nosotros desde la primera temporada, otros se sumaron en el camino. De hecho todas las funciones fueron con artistas diferentes y eso enriqueció mucho la obra desde lo que cada uno aporta con su singularidad. Es muy interesante también que Valen, una de las productoras es a la vez actriz y nos transmite una mirada desde “adentro” de los artistas. Ella además, estructura los entrenamientos previos a cada ensayo y ayuda a que los chicos se sientan siempre cómodos.


¿Que buscan lograr en el público?

Estimular, despertar los sentidos, cuestionar prejuicios, compartir la idea de que la imaginación es una fuente de deseos y por supuesto habilitar el juego y la interacción como espacio creativo.


La experiencia de Wide Night se podría calificar como sensual/erótica.  ¿Cuál crees que es su mayor atractivo?

La sutileza, el misterio y la sorpresa. El atractivo está en lo implícito y sugerente del contenido artístico, en recibir estímulos que lleven al público a “completar” las historias en su imaginación, también a través de lo que no se ve. Queremos que el público imagine más de lo que podamos contarle o mostrarle.

Además, es un producto construido desde el punto de vista de dos mujeres y esto cambia la percepción del espectador acerca de la experiencia. A diferencia de productos de entretenimiento creados por hombres que trabajan el erotismo, creemos que nuestra perspectiva femenina suaviza de alguna manera la forma de abordar la temática y propone principalmente darle mucho espacio a la imaginación estimulando la creatividad de cada uno, más que mostrar cuerpos o situaciones sexuales explícitas.

Nos gusta implicar al público, que pueda elegir qué tan cerca quiere percibir cada momento, que tenga la posibilidad de participar de manera creativa en parte del contenido de la obra, y no que esté mirando de lejos desde una butaca. De esta manera creemos que la experiencia es mucho más intensa, vivir fantasías de cerca, olerlas, percibirlas en detalle… tal vez sea una manera de “acercarnos” a nuestras propias fantasías.


¿Este año tienen planificadas más funciones?

Por ahora la última es la del 23 de septiembre en El Galpón de Guevara, veremos como sigue, si acá en Buenos Aires o en un nuevo horizonte.

¿Qué podrían decir sobre el arte que se percibe con los sentidos?

Nos gusta trabajar con el arte porque tiene la cualidad de estimular directamente los sentidos. Depende el lenguaje utilizado, se focaliza más en uno u otro pero todo el arte es sensorial. Por eso la obra cruza disciplinas y elige intervenciones interactivas para habilitar un espacio cuidado que posibilite el juego con la imaginación.

Por este motivo nuestras experiencias sugieren más que explicitar, para que cada uno descubra por sí mismo lo que le gusta, sin que intervengan prejuicios.

Buscamos ampliar la percepción y construir una mirada más sensible. Sentimos que culturalmente hay todavía mucho tabú por naturalizar y nos pusimos al hombro una misión realmente liberadora.

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